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  • Alex

¿Dónde están? Ya nadie te condena.



Me atrevo a decir que la mayoría de los encuentros que tiene Jesús en la Biblia son con personas que habían sido rechazadas, desechadas, atormentadas y sacadas de la sociedad. Enfermos, paralíticos, locos, endemoniados, mujeres...

Muchas mujeres que no tenían el acceso a la mano de Dios por medio de los templos o la sinagogas o grupo de estudio como hoy los tenemos... muchas mujeres menospreciadas.

Jesús se encuentra con ellas, se hace presente en su situación.


Juan 8: 4

-Maestro, a esta mujer se le ha sorprendido en el acto mismo del adulterio. En la ley de Moisés nos ordenó apedrear a tales mujeres ¿Tú qué dices?

... Pero Jesus se inclinó y con el dedo comenzó a escribir en el suelo. Y, como ellos lo acosaban a preguntas, Jesus se incorporó y les dijo:

-Aquel de ustedes que esté libre de pecado, que tire la primera piedra.


E inclinándose de nuevo, siguió escribiendo en el suelo. Al oír esto, se fueron retirando uno tras otro... hasta dejar a Jesús solo con la mujer, que aun seguía allí. Entonces él se incorporó y le preguntó:


-Mujer, ¿dónde están? ¿Ya nadie te condena?

-Nadie, señor.

-Tampoco yo te condeno. Ahora vete, y no vuelvas a pecar.



A nuestro al rededor siempre habrá gente, momentos y cosas que querrán condenar nuestros actos. Siempre estarán estos pensamientos que quieran recordarnos nuestro pasado. Siempre habrá dedos señalando nuestros errores... pero siempre esta Jesús quien: CONFRONTA CON LA VERDAD A LOS QUE NOS SEÑALAN & no nos mira por nuestros errores, NOS MIRA COMO LA MUJER QUE SOMOS, que eres.


Jesús ve tu potencial, no tu reputación.

Juan 4

Jesús tenia que pasar por Samaria...

Jesús fatigado del camino, se sentó junto al pozo. era cerca del medio día...


En eso llegó a sacar agua una mujer de Samaria, y Jesús le dijo: -Dame un poco de agua.

Pero, como los judíos no usan nada en común con los samaritanos, la mujer le respondió:


-¿Cómo se te ocurre pedirme agua, si tú eres judío y yo soy samaritana?

-Si supieras lo que Dios puede dar, y conocieras al que está pidiendo agua- contestó Jesús-, tu le habrías pedido a él, y él te habría dado agua que da vida... (continúa)

Pero el que bebe del agua que yo le daré no volverá a tener sed jamás, sino que dentro de él esa agua se convertirá en un manantial del que brotará vida eterna...


-Ve a llamar a tu esposo, y vuelve acá...

-No tengo esposo- respondió la mujer.

-Bien has dicho que no tienes esposo. Es cierto que has tenido cinco, y el que ahora tienes no es tu esposo...


Jesús siempre será intencional con nosotras. Siempre tendrá un por qué se esta acercando. No es porque él estaba necesitado cuando se acerco a esta mujer, sino porque ella lo estaba. Necesitaba de esa agua y no sabia hasta qué grado. Ella estaba acostumbrada a vivir una vida conformista. No porque ella lo deseará así, sino porque la habían abandonado tantas veces que su reputación hablaba más que su potencial. La habían lastimado tanto que eso hablaba más de lo que ella era realmente.


Estaba acostumbrada a huir y esconderse... es por eso que iba al medio día a sacar agua, para no estar cerca de alguien que pudiera criticarla... ya tenia suficiente.


Jesús tenia que pasar por esa región para darle de beber a esa mujer. Tenía que suceder este encuentro para que tu y yo, hoy, supiéramos que nuestra reputación puede ser sanada y restaurada.


Jesús sabia perfecto la situación de esta mujer y a pesar de ello y con intensión se acerco a tener una intima conversación que llevo a su salvación.


Ese soy yo, el que habla contigo- le dijo Jesús. (v26)


"Trata a un hombre por lo que es y permanecerá como está. Trata a un hombre por lo que puede ser y será lo que Dios quiere que sea"- Dante Gebel.



Dios no es ajeno a lo que hemos hecho o dejado de hacer. Es por eso que Jesús, su hijo, su forma humana, vino a estar entre nosotros para tener una parte tangible de él aquí en la tierra.


Jesús sabía perfecto por qué acusaban a la mujer sorprendida en adulterio. Jesús sabia perfecto la historia de errores y decepciones que había tenido la mujer samaritana.

EL LO SABE y algo sabe que tú y yo debemos de hacer verdad en nuestra vida: EL NO VIENE A CONDENARNOS, VIENE A AMARNOS TAL Y COMO SOMOS.


Jesús nos mira por lo que realmente somos.

Así que... ¿donde están los que te condenaban mujer?



Ánimo,

Alex.












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