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  • Alex

Del interior.

Hola, aquí de nuevo Alex! Te saludo muy contenta y animada aun en este tiempo de incertidumbre.


Me encanta saber que puedo creer en un Dios que es totalmente personal, y cuanto más quiero conocer de él, más el se abre conmigo y me muestra cómo es su corazón, cuál es la condición del mío y cuan grandioso y eterno es su amor por mi. MI deseo hoy es que lo conozcas de esta manera también.


Me siento tan conmovida de escribirte con algo que sin duda fue parte de mi proceso de sanidad, pero por algo aun mucho más profundo, lo entendí hasta hace poco.



De alguna forma tooodos cuidamos nuestro aspecto físico. Algunos hacemos ejercicio, tomamos agua constantemente, comemos bien. Queremos sentirnos bien con nuestra apariencia física, lo que otros ven, ¡y eso es increíble! Lo que muchos hemos escuchado pero no hemos puesto atención, es que en realidad la apariencia del exterior es un reflejo del interior. Del interior de nuestra alma.


¿Qué habita en nuestra alma? Nuestros deseos, sentimientos y emociones, & nuestra voluntad. Ahí también se encuentran los recuerdos más hermosos que compartimos con las personas que queremos. Palabras que han sido de ánimo y de enseñanza en nuestra vida, pero también se alojan las heridas más fuertes que han sido producto de desiluciones, promesas no cumplidas, recuerdos de engaños...


Hace un año comenzaba a luchar con una de las batallas más grandes que he vivido hasta ahorita. Contra ilusiones rotas, contra engaños, contra "no ser lo suficiente" y "no sentirme valorada".


Una lucha de diario que un día comenzó a reflejarse en mi rostro como acné. Le doy gracias a Dios no fue un acné muy severo, y la verdad no siempre he tenido mi piel tersa, pero verme al espejo era sentirme "fea". Ver mi cara desfigurada por las bolas de acné que tenia me hacía llorar de desprecio. Pasaba mi mano sobre mi quijada y sentía montañitas rojas e inflamadas... Ya te imaginarás ¡era horrible! ¡Yo estaba horrible!

Te escribo esto y se me salen las lágrimas de recordar con cuanto desprecio me miraba al espejo... fue muy impactante.


Lo más impactante fue recordar este versículo:

"El corazón alegre hermosea el rostro" Proverbios 15:13


Mi corazón no estaba alegre. Por más que trataba de cuidarme con tratamientos y cambiar mi alimentación, el acné no mejoraba. Mi corazón no estaba alegre. Trataba de maquillarme lo más cubierta posible, pero entre más lo hacia mi piel se quebraba (literal), y se veía aun peor. Mi corazón no estaba alegre.


Te entiendo... es muy difícil decir "no estoy bien". Es muy difícil decir "necesito llorar y ya no hacerme el fuerte". Es muy difícil porque eso significa ser vulnerable. Y para mí, ser vulnerable no fue ir con un psicólogo, o con una persona especialista en sanidad interior (si tienes al alcance a alguien así ¡aprovéchalo!). Para mí fue dejar de llorar con mis amigos con los que me desahogaba, encerrarme en mi cuarto y llorar y llorar y llorar muchas... incontables noches... ver en redes sociales cosas que me lastimaban... seguir llorando. Poco a poco abrir mis labios y comenzar a platicar de manera genuina con Dios... respecto al acné en mi cara, respecto a las heridas que estaban en mi corazón.


Poco a poco mi rostro fue limpiándose. Entre más tiempo estaba en cerrada en mi cuarto llorando y platicando con Dios, más sanidad había en mi rostro. Sí, la herida fue muy profunda, pero la sanidad fue gloriosa. No solo mi rostro cambio, sino mi corazón.


Mi interior necesitó ser transformado para que mi exterior lo reflejara.

Tal ves no tienes acné (¡gracias a Dios!), pero puede que haya algo en en tu interior, que tu cuerpo esta sacando a la luz, algo que tu alma esta gritando que le pongas atención y dejes que sea tratado por el que ya pago por todo!


Estamos en un tiempo glorioso, que Dios ha determinado en medio de su misericordia para cada uno de nosotros, para que aprovechemos cada minuto. Aprovechemos a sanar lo que no ha sido sanado.


Te animo a que busques tiempos a solas en tu cuarto, en tu azotea, en tu patio. Tal vez que te acompañes con música relajante o alguna adoración & de todo corazón tengas la disposición de encontrarte con las heridas que están en tu alma. Tal vez son heridas que hace años decidiste enterrar y seguir adelante para que no te lastimaran más. Tal vez son heridas tan dolorosas que solo recordarlas te hacen enojar. Tal vez son heridas de una persona que incluso ya murió, y con ella murió el deseo siquiera de perdonar lo que te hizo. Tal vez la herida más grande es personarte por permitir maltrato, pensamientos de auto lastima que trajeron depresión a tu vida.


Mi oración hoy es que tu corazón este disponible para que Dios te revele lo que hay en tu interior. Y que como una hermosa flor comience a crecer y embellecer tu rostro de manera tan abundante que otros se acerquen a probar de los frutos que darás después dar fruto.


Sanar es una temporada difícil pero su fruto es glorioso! Si necesitas ayuda, en lo poco o mucho que pueda aconsejarte estoy para ti. Ya sabes dónde encontrarme.


Ánimo.

Con amor, Alex.



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