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  • Alex

Tiempos de tregua.

Siempre me ha gustado leer, uno de los libros que más me gustan y han quedado fijos en mi memoria es “La Tregua” de Mario Benedetti. No te voy a contar spoilers pero es la historia de un hombre que ha pasado por varias cosas y no necesariamente lindas o agradables y vive una tregua en su vida.


Pero en sí qué es la tregua, según San Wikipedia, se le llama así a la interrupción o descanso temporal de una actividad, un trabajo u otra cosa penosa. En la guerra es una cesación de hostilidad por determinado tiempo entre los enemigos sin que por ello quede terminada.

Me es bastante común separar los sucesos de mi vida en momentos buenos y momentos malos. Tengo divisiones super claras en ciertas partes de mi historia, incluso ahorita estamos viviendo un tiempo de “pena” y hemos experimentado situaciones no agradables.


¿Te es más fácil reconocer la felicidad en los momentos positivos? Claro, es algo que hace sentido. Pero sabes qué, los conflictos siempre serán constantes en nuestra vida. Los retos, situaciones no agradables o “penosas”, fracasos y derrotas estarán para robarnos esa felicidad.

Es este punto el que quiero hablarte, podemos aprender que la felicidad no se encuentra en las cosas más complejas, sino en la sencillez y en la cotidianidad de la vida. En disfrutar cada día y cada detalle que venga.

Aquí es donde imagino las treguas como un oasis en el desierto. Después de un día pesado nada me hace más feliz que poder llegar a mi cuarto y que la luna se asome por la ventana; o poder ver un atardecer y sentir el viento en mi cabello; comer un elote gigante solo por el antojo; o recibir un abrazo que estruje mi ser y dejarme consentir unos segundos.

Podrá sonar cursi pero como te escribí un poco más atrás, son esos detalles sencillos y cotidianos que pueden regresarnos la paz robada por los momentos amargos del día.

Esta semana tuve varias buenas noticias y una no tan buena, me fue muy fácil compartir las buenas noticias, pero entonces tuve que enfrentarme con la noticia mala. No fue fácil mantenerme positiva, es más he de confesarte que permití que mi paz se escapara momentáneamente. No es fácil cuidar que nuestra felicidad no se vaya.

Pero Dios dice en 2 Corintios 4:16 Por tanto no nos desanimamos. Al contrario, aunque por fuera nos vamos desgastando, por dentro nos vamos renovando día tras día.

Esta palabra me da mucha paz, porque quizá la felicidad solo es una tregua pero merece la pena luchar por ella todos los días.



Ari.

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