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  • Alex

Todo tiene su brillo.

“Si supieras que eres eterno, dejarías de tener tanto afán por el tiempo” - Juan Diego Luna


¡Heeey! ¿Cómo estás? Es un gusto poder encontrarme contigo a través de este hermoso medio que Dios puso en el corazón de mi amada amiga Alex.


¡Gracias Dios por permitirme esto!

Aquí vamos...


Mi nombre es Marianna.

Soy mamá, esposa, hija, amiga, diseñadora y worship leader. Tengo 28 años y aunque no soy tan grande tampoco soy tan joven ya jajaja, los niños ya me dicen “señora” y eso es algo con lo que últimamente lucho. Darme cuenta de lo rápido que ha pasado el tiempo es justo de eso de lo que hoy tengo el honor de platicar contigo.


EL TIEMPO.


Seguramente por ahí has escuchado que el presente es un regalo... ¡Justo por eso se llama así! ¡Presente! Pero tristemente muy pocos de nosotros realmente estamos viviéndolo.

¿Te has cachado anhelando algo de tu pasado, soñando o incluso temiendo tu futuro?


Así es como me he encontrado muchas veces a lo largo de mi vida en mis trabajos, relaciones, en mi formación académica, en la congre... anhelando, soñando, temiendo... anhelando, soñando, temiendo... anhelando, soñando, temiendo y ¡no sabes lo cansado que es!


Cuando comencé a crecer anhelaba que el tiempo pasara rápido para poder vivir sueños que estaban en mi corazón.


En cuestiones del amor... cuando tenía 19 años decidí entregar mi vida a Cristo y junto con eso tomé la decisión de guardar mi corazón para la persona que Dios había creado para mí y ¡NO SABES! todos los días soñaba con cómo iba a ser, pedía a Dios que fuera de tal forma, oraba por él y anhelaba todo el tiempo ya conocerlo. Veía a mis amigas y primas con sus novios, a parejitas en la calle... y yo sólo pensaba “¿y yo cuándo Dios?”


Comencé a hacer cosas por mí, intentando con todas mis fuerzas no acelerar los tiempos y disfrutar cada día... pero seguía soñando y anhelando. En ese tiempo me conocí, construí nuevos sueños, trabajé por unos, cumplí otros. Me enamoré de mí, de Dios y ¡puuum! Cuando menos me imaginé me enamoré de un chico increíble (la historia no es tan simple pero luego le digo a Alex que me deje contárselas por aquí también jajaja) y en el tiempo que duró la duda de saber si el gusto era mutuo... ¡no sabes cómo sufrí!

Había días en que todo era muy claro, el me hacía sentir cañón que también le gustaba, otros días no tenía noticias de él, salíamos con varios amigos y siempre sentía una atención distinta, pero el jamás me decía nada, y yo estaba en un sube y baja emocional porque en verdad, no entendía que estaba pasando. Pensaba que tal ves era sólo ideas mías, incluso llegue a llorar de frustración al no saber que pasaba.


También había una constante lucha interna mente- corazón de saber si era lo correcto, y también pensaba... “que ya me diga algo”. Mi líder me decía “disfruta esta etapa porque no vas a volver a sentir esto jamás” y ¡que palabras tan sabias! Pero, ¡qué necia yo! A fuerza ya quería saber si le gustaba y ya quería ser su novia.


¡Total! ¡Por fin! Después de algunos meses, se armó de valor y me confesó todo su amor. (Obvio yo el mío jaja) me pidió que fuéramos novios. ¡Yeii! Y ahí comenzó mi corazón como un acelerador. Después de un año de novios pensaba “ayyyy ya quiero el anillo”... ¡Y no fue hasta 3 años después que nos comprometimos! Después, la boda. Después, la honey moon. Después, el primer depa. Después, “Vámonos a vivir a Querétaro.” Después, tengamos un bebé.


Cuando llegó el embarazo.... fue como si el cassette (¿sabes que es un cassette?) se hubiera atorado y la cinta simplemente se detuvo, fue ahí cuando abrí los ojos. ¡Me di cuenta de TODO lo que había pasado y de lo POCO que había disfrutado cada etapa que Dios me había permitido vivir!


Todo el tiempo estuve corriendo tras mis sueños, pero sin disfrutar el camino. Todo el tiempo impaciente por el futuro y cuando me encontraba en él, extrañaba muchísimo el pasado.

Es por eso que hoy quiero preguntarte, ¿cómo te encuentras tú?

¿Soñando en el futuro o añorando un pasado que no volverá?


Dice la palabra en Eclesiastés 3:1

Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora.


¡No corras ni desesperes! ¡DISFRUTA!

Cada etapa tiene su brillo. Si hoy estás en espera de algo, incluso, si estás anhelando que termine esta cuarentena para ya salir y hacer tus cosas... ir tras tus planes, ver a las personas que amas o volver a tu rutina... yo quiero invitarte a que permitas que la calma entre a tu corazón. Que disfrutes de este tiempo, porque si lo piensas bien... era tan necesario. Porque sabes... ¡pronto va a pasar y lo vamos a extrañar! Así que disfruta de la calma que hoy Dios te permite vivir.


Hoy te pido, ve a alguna área de tu vida, algún sueño, algún momento en tu pasado en donde te hayas atorado y permítete soltar, FLUIR. Pero sobre todo... ¡CONFIAR! Confiar en que Dios todo lo escribió ya.


Las cosas que anhelas que son para tu bien, van a pasar. Las que ya pasaron, son una lección.

Así que pon tu mirada en el HOY y se consciente de este hermoso PRESENTE. Voltea a tu alrededor y AGRADECE de las bendiciones que Dios te está dando. Y recuerda que tenemos una eternidad para disfrutar ❤️


Con mucho amor, Marianna.



PD. Le doy tantas gracias a Dios por tener a Marianna en mi vida. Ella ha sido bálsamo en mis días más oscuros y una alegre armonía en días de sol! Ella pude serlo también para ti, por que aun en medio de ser esposa, mamá, amiga, diseñadora, y las mil cosas que hace... es un espíritu apacible que te ayudará a guiar tu corazón a un lugar de paz y de introspección.

La puedes seguir como @marianns_mm


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